Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA.JOSE MARTI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA.JOSE MARTI. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de marzo de 2013

Raúl Castro: Chávez se fue invicto, invencible, victorioso

Tomado del Portal de la Radio Cubana Minutos antes de partir hacia Caracas, para asistir a las exequias del Comandante Hugo Chávez Frías, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, habló a la prensa nacional del entrañable amigo venezolano, y afirmó: "Lo más importante es que se fue invicto, se fue invencible, se fue victorioso, y eso nadie lo podrá quitar". Raúl ponderó el valor de la unidad y la importancia que reviste para los pueblos de Nuestra América no retroceder en lo que se logró avanzar con la influencia del líder bolivariano, de quien dijo "entró por la puerta grande en la historia". iv dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on">

domingo, 16 de septiembre de 2012

El asesor ¿funcionario o artista?


Desde hace algún tiempo escucho con atención un debate sobre el papel del asesor radial. Pienso que el tiempo nos ha jugado una especie de trampa y la producción radial avanza en una dirección y los participantes en la creación no han avanzado al mismo ritmo, por lo tanto nos encontramos ahora juzgando el asesor que se diversificó en la radio a tenor de otras razones y que hoy esos motivos son superados por otros equipos especializados que garantizan la calidad de los programas desde otro punto de vista, o mejor, desde otro análisis más profesional que el solo hecho de cuidar que no salgan en los contenidos nada que no estuviera en consonancia con la política de programación del Instituto Cubano de Radio y Televisión. ¿Estoy proponiendo que no exista el asesor? Nada que ver. Lo que sí creo que los programas que deben tener en su colectivo un asesor no son todos y hay que justificar el trabajo que en la producción radial esta responsabilizada por la participación de esta figura. Por otra parte el asesor, como parte del colectivo de creación del programa participa desde que el escritor comenzó en la propuesta de una obra y juntos con el director del espacio avanzar hasta la grabación. Esto no reduce la responsabilidad del director que para mí es el máximo responsable de la creación que una vez puesto de acuerdo con el escritor y el asesor logran entender cual es la estrategia mas útil hasta para la colegiatura del reparto en cualquiera de los casos, no sólo para el programa dramatizado sino cualquier otra que sea necesaria la participación del asesor. Ya pasamos por el funcionario, la persona de confianza que responde por los intereses de la programación, que se responsabiliza con el contenido político ideológico. En este sentido he oído decir: eso me parece que o es así pero el asesor lo aprobó. Soy del criterio que el asesor si es un artista y eso le permite interpretar el papel que le toca, que debe ser un profesional preparado, con autoridad real y no se puede desentender de ningún paso de la producción de un programa. Ahora bien, que hace un asesor en un programa en vivo cuando tiene a un director y un asistente que trabajan en la proyección semanal, mensual o como mejor convenga al programa. ¿Será que los programas informativos son menos exigentes cuando publican todos los días el acontecer nacional y extranjero sin la figura del asesor?. ¿Que asesor se requiere para un programa de trova conducido por un especialista conocedor de esa música. Nada puede verse tan sencillo pero tampoco tan complicado. Recuerdo cuando en nuestro Instituto teníamos un grupo de talentosos historiadores para asesorar los programas históricos, encabezado por Jorge Ibarra, Premio Nacional de Literatura. Hemos conocido programas asesorados en todos los tiempos por personas que no están calificadas y los programas tienen una gran aceptación de los oyentes, audiencia que en nada está condicionada al trabajo de asesoría, pues si no hace falta, no hace falta y demos la personalidad y responsabilidad que le toca al director que es la figura principal de cualquier programa, y lo repito, el director que es la figura principal de cualquier programa bajo su responsabilidad. Hay otros aspectos o interrogantes que no sólo tienen que ver con trabajar con escritores nuevos, hay que trabajar con directores nuevos y quizás esto lleve un tratamiento diferenciado, porque de algo estoy muy claro, no debe ser el dinero y su monto, el limitante de trabajo y el móvil de las decisiones sino encontrar fórmulas que garanticen una producción mucho más atractiva, con contenidos interesantes y motivadores de imágenes, posibilidad que sólo nuestro medio permite hacer hasta las posibilidades que seamos capaces de proponer y provocar en nuestros públicos. Tomo este párrafo del colega santiaguero, Reinaldo Cedeño, donde formula “varias interrogantes ligadas a la sensibilidad artística del asesor: la formación de los asesores, su actualización y superación una vez incorporados al trabajo diario, el dominio cultural al lado del dramatúrgico, el tiempo real empleado por espacios, la carga de trabajo, el control y diseño evaluativo, las leyes que propugnan sus facultades y su consideración como “artista”.” Creo justa la preocupación de Cedeño que no sólo es válida para el asesor sino para todos los que de una manera u otra participan en la creación, incluidos los directivos, que deben velar porque el proceso productivo creativo se cumpla y que para poder exigir deben entender su rutina productiva para poderse comunicar con los creativos. Hoy el avance tecnológico requiere un mayor conocimiento de las posibilidades que en la creación nos permite avance, aun con insuficiente explotación. Para ello es necesario estudiar, investigar, colectivizar proyectos, porque aunque la radio tiene muchos menos mediadores que otros medios como la televisión, los tiene y deben estar incorporados para que el producto radiofónico sea de alta calidad y aunque la idea sea individual en el proceso es conjugada, apropiada y enriquecida por la inteligencia creativa del colectivo que participa. Imposible dictar una receta de cómo diseñar o definir las funciones de un miembro importante en el colectivo de creación pero de lo que si no me cabe duda es que no todos los programas necesitan del asesor, que el programa que lo incorpore no tendrá a un mago para resolverlo todo, pero juega un papel importantísimo en ese trío de creación que lo constituyen escritor, asesor y director. Ahí está parte del éxito garantizado si se trabaja como un todo. Tengo el mejor recuerdo de equipos de asesores que trabajan en la estrategia de la programación a un año vista y donde la preocupación no sólo es de su espacio sino del conjunto de programas a los que hay que buscar escritores que se encarguen de temas, ya sean obras adaptados u originales, particularmente para los espacios dramatizados. De igual manera se trabaja en los variados pero no es así en otros tipos de programas donde el director es la figura determinante para cumplir con el diseño que se ha establecido en la programación. Recordemos que la especialidad académica que debía cumplir cualquier persona para desempeñarse como asesor era fundamentalmente la de historiador, sin embargo hoy la preparación de muchos asesores es muy diversa más la que desde su puesto ha hecho en cursos, diplomados y maestrías. La tarea del asesor como la de cualquier especialista dedicado a la comunicación es estar al tanto de los avances y modelos en dicha disciplina como también conocer y estar al tanto de las complejidades sociales que abarcan las proyecciones del medio radial. Sobre este figura artística como la de otras que se desempeñan en la radio se requiere seguir profundizando, debatiendo porque la verdad no es absoluta pero algo nos debe quedar claro; la sociedad cambia, los modelos se funden. Estudiar, debatir y proponer nuevas formas para nuevos contenidos es el reto que la vida impone, aceptemos el desafío que exige el momento.

lunes, 6 de agosto de 2012

20 DE OCTUBRE DE 1868: CLARINADA A LA CULTURA CUBANA


Si bien el 20 de octubre de 1868 la cultura cubana tuvo su clarinada al cantarse por primera vez el Himno Nacional cubano, el curso posterior de integración de una sólida estructura cultural, formada por las variadas influencias de los colonos españoles, esclavos africanos y asiáticos e inmigrantes de otras culturas, pues ello nos permite exhibir hoy una variada y consolidada combinación de elementos ya convertidos en identitarios de la nacionalidad cubana. Dentro de todos los rasgos que distinguen a la cultura cubana, la música ocupa un lugar cimero, pues ha atesorado influencia mas allá de sus limites geográficos y es reconocida mundialmente por su alto nivel estético y profesionalidad de sus interpretes, en su mayoría graduados de academias. Muy temprano se acreditan fuentes impresas, tan lejanas en la fecha del primer libro cubano como el 11 de enero de 1723 y por curiosidad editado por un belga llamado Carlos Habré. Sobre la aparición del periódico es más difícil ubicar cual fue el primero pero de lo que no cabe duda es que debe estar en el mismo siglo XVIII con la “Gaceta de La Habana”, ó el “Papel Periódico de la Havana”, ambas se les señala su publicación a finales del siglo XVIII. Según el musicólogo y escritor Alejo Carpentier Miguel Velásquez (siglo XVI), emparentado con el gobernador Diego Velásquez, se considera como el primer músico cubano. También incluye como músico importante del siglo XVII al organista y entregado a oficios religiosos, Esteban Salas y Castro, cuyas obras fueron halladas en la catedral de Santiago de Cuba, reconociéndosele especialmente sus villancicos. Pero el surgimiento de la cultura cubana fue un proceso, no lo creó nadie en particular, fue naciendo desde la colonización española y dentro de ella nace el teatro, la música, las manifestaciones culturales derivadas de la parranda o del carnaval, y necesariamente también en el pensamiento intelectual. Si podemos afirmar como inicio de manifestaciones culturales y de publicaciones que aportaron un canal de registros de lo que pasaba en esta isla bajo el dominio de la metrópoli, pero que iba sedimentando un carácter y un sentimiento de nación, con la creación de los símbolos patrios se fortaleza esta ruta diáfana de lo que un país es capaz de hacer por si mismo. Si la metrópoli española y después la seudorepublica baja una fuerte influencia del pensamiento norteamericano no pudieron impedir que creciera el sentimiento de cubanía se puede apreciar cuanto ha significado para la cultura nacional el triunfo de la revolución, en enero de 1959, momento que marca una nueva etapa para el desarrollo del pensamiento y la creatividad en Cuba. Los medios que habían servido de canal para el movimiento revolucionario de acuerdo a las posibilidades que los creadores encontraron espacio para la incorporación a intelectuales y artista así como de lo más avanzado de la sociedad de esa época ahora con la revolución estaban puesto por derecho propio al servicio de la sociedad en su conjunto y todo lo que pudiera enriquecer el espíritu y su nivel intelectual. La radio desde su surgimiento contó con figuras como Félix B Cañet, Alejo Carpentier, Félix Pita entre tantos otros. Fue un medio catalizador de lo mejor de la cultura y su promoción constituye uno de los aporte de este medio a la riqueza de la identidad nacional actual. En programación radial cubana se puede encontrar la presencia de las figuras cimeras de todas las manifestaciones culturales así como la promoción del talento más joven que crece desde ópticas de su tiempo pero siempre en defensa de valores patrios. No son desconocidas las inconformidades que existen en este sentido de la promoción pero no es un secreto el esfuerzo que creadores radiales hacen por contemplar lo mejor, lo atractivo, los valores auténticos de la creación en todo sentido y con ello atraer a los públicos para el consumo de lo más genuino de la cultura cubana. Lógicamente no escapa la referencia a culturas foráneas que pueden servir de referencia tanto para la asimilación como para la observación juiciosa de lo dañino que pudiera resultar su propagación e integración a una recurrencia del quehacer nacional. Por lo tanto la Radio Cubana forma parte inseparable como institución de canalización de la promoción y a su vez creación, desde sus códigos, del arte radial. Es también un medio de viabilizar valores y de ideales patrios más enaltecidos, constituye un vehiculo importante en la educación patriótica pues refleja la voluntad de todo un pueblo por seguir siendo una nación independiente y soberana. Entonces esa gran fiesta que celebramos los días 20 de cada octubre sea también para reconocer al gran ejercito creativo de radialitas multipremiados y galardonas muchos de ellos con el máxima reconocimiento del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión que es el Premio Nacional de la Radio. Festejar y comprometerse con la visión que sobre Marti muchos intelectuales del mundo reconocen y que nos sirva de paradigma para proteger a una radio de altos valores culturales, educar a las generaciones que nos sucedan en el principio que no basta con decir y hacer sino que tiene que lograr crear en la imagen del oyente que cada creador es el interprete del latir de la sociedad y es a su vez el responsable de llevarlo a cada producto radiofónico como calificara Rubén Darío a nuestro Héroe nacional: "es famoso, triunfa, porque escribe, a nuestro modo de juzgar más brillante que ninguno (….), fotografía y esculpe en la lengua, pinta cuaja la idea, cristaliza el verbo en la letra y su pensamiento es un relámpago y su palabra un tímpano o una lámina de plata o un estampido”