martes, 25 de septiembre de 2012

FUTURO DE LA RADIO


La radio, como cualquier actividad humana, debe reconocer e implementar los adelantos que proporcionen la ciencia y la técnica. El desarrollo en este medio no solo esta en la tecnología sino en los avances de las ciencias sociales, tan importante como los recursos especializados. En la actualidad, la radio se encuentra en un proceso de estancamiento, fundamentalmente en Latinoamérica, manifestada en la transmisión del los mensajes y los contenidos. No ayuda para nada la añoranza por formas de producción que pertenecen a otros tiempos y épocas que aun están ancladas en radios de América Latina y Europa, por ello se ha desconectado de la audiencia joven. La producción de programas creativos tiene más posibilidades de atraer a los oyentes de todos los grupos etarios. La ficción fue un producto muy atractivo en América Latina, esos géneros de ficción, géneros olvidados por la radio convencional pero quizá hay que retomarlos e incluso adecuarlos a la radio en Internet o la radio digital. En eso la Radio Cubana muestra resultados sistemáticos aunque no se debe confiar a las formas y las estructuras vigentes que pueden estar dando muestra de agotamiento así como el uso de un lenguaje radiofónico descontextualizado del tiempo. Sin embargo, se puede demostrar cuando un colectivo impone una impronta atractiva, el público se deja atraer por los contenidos y las relaciones que se establecen con sus necesidades potencian la escucha. La ficción radiofónica se convierte así en un poder de atracción de los jóvenes hacia el medio radiofónico cuando los temas tienen relación con la convivencia y su entorno. En trabajos investigativos con estudiantes de Comunicación demuestran como se entusiasman con la radio, aún cuando reconocen que en principio la habían descartado, gracias a las posibilidades que le ven al medio para emplearse con creatividad en productos más allá de la comunicación informativa sino que la ficción puede ayudar a ennoblecer y persuadir a los públicos en temas que son difíciles de abordar de manera directa. Se abren nuevas posibilidades para la radio a través de Internet y de la radiodigital. Las nuevas condiciones tecnológicas ofrecen a estos medios la posibilidad de una radio de calidad, fresca y ágil pero especialmente con nuevos temas. La demanda de estos contenidos y brindarlos sobre diferentes plataformas en las que pueden tener cabida. Como afirma Francisco De Anda y Ramos : ¿por qué no recuperar los géneros de ficción en la nueva radio?, el radioteatro, la radionovela, el drama radiofónico, como otros muchos elementos están ahí, latentes, esperando que despierte el gigante dormido” (1997: 299). En las nuevas realidades de la región se puede potenciar estas formas de llevar los contenidos de la actualidad social, económica y política junto a identidades variadas pero con raíces comunes. Legitimar defensas nacionales ante las campañas mediáticas a las que son sometidos gobernantes y pueblos que conducen su futuro hacia horizontes prometedores de beneficios y de equidad social. Afirmar que el crecimiento económico y la creación de empleo deberían ser las máximas prioridades, incluso cuando el medioambiente se viera en alguna medida resentido. Cuando el centro de atención es proteger la sociedad, preservar a la población de enfermedades y epidemias aconsejando, llamando la atención donde Cuba tiene una gran experiencia en este sentido. Mientras la sociedad de la información avanza, aparecen nuevos medios y la audiencia modifica sus hábitos, la radio latinoamericana en sentido general, continúa ofreciendo los mismos contenidos ofertados de la misma manera. Es como si el tiempo se hubiera detenido para el medio y nos contemplara desde un pedestal, pero ahora ya desde lejos. La simplificación de la comunicación radial buscando rentabilidad publicitaria, desnaturalizaron los contenidos que dieron al mundo un paradigma cultural reflejada en las radios venezolana, mejicana y argentina por solo citar algunos de los más significativos sin contar con la radio cubana quien le dio el sello a estas formas de hacer radio y fueron introducidas en esas radio que aun se puede escuchar programas en las parrillas de programación que fueron realizadas en Cuba en la década de los años 50. Observar estas realidades nos debe llamar la atención para introducir en los programas y las programaciones modificaciones y nuevos proyectos que garanticen reforzar el crecimiento y sostenimiento de la audiencia. Si nos creemos que estas realidades solo son de Latinoamérica podemos perder esa empatía con los oyentes que siempre ha tenido la radio cubana. Esta más que reconocido que ante situaciones especiales muchos recurren a las señales radiales buscando la inmediata explicación del suceso con la agilidad que caracteriza al medio. Ello debe permitir buscar la acción que garantice la sistemática recurrencia de temas latentes en la sociedad y de la necesaria información o conducta a seguir por la población con la creatividad y sencillez de profesionales preparados para encarar estas misiones. La introducción de la participación de los públicos en los proyectos comunicativos, demostrarles cuanto pueden ayudar a conformar programas para diferentes niveles y estructuras es responsabilizarlos con la radio y pasarlos de entes pasivos a entes activos. La pericia y habilidad para hacer programas conjuntos cambiara la visión que algunos tienen del medio y la critica seria: lo pudimos hacer mejor por ese programa no es atractivo. Solo parece un juego de palabras sin embargo es mucho más que eso, es un nuevo concepto de hacer la radio hoy.

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