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martes, 18 de septiembre de 2012

INTEGRACION RADIAL DE ESTOS TIEMPOS


Desde el mismo inicio de la radio en América Latina, incluido Cuba, asume lo mejor de la experiencia de las artes que se realizaba en Coliseos y teatros para el disfrute más allá de los que podían asistir a esos locales, ya se podían disfrutar desde sus casas si tenía la posibilidad de adquirir un receptor. Esto demuestra que la comunicación, desde esa época, estuvo signada por una carga cultural y recreativa puesta ha disposición de los públicos, muchos de ellos defraudados por la asimilación de la publicidad ante el empuje del mercado y su competencia. El giro fue desnaturalizando los inicios y los contenidos fueron cediendo para abrir espacios a programas que llamaran la atención al consumo de los productos que las firmas fueron priorizando e imponiendo modelos de comunicación agiles y de fácil factura por una parte y por la otra le fueran muy rentables a las emisoras o a quienes patrocinaban los programas. Los intentos de integración de la radiofusión se han realizado bajo banderas de Radio Publicas, comunitarias, independientes pero no se ha logrado la consolidación. En el primer caso porque la voluntad estatal de la mayoría de países no prestaba la debida atención y esas organizaciones eran dirigidas por los partidos políticos que triunfaban en las elecciones. Como cargo público muchos de sus directivos hacían y hacen carrera de 4 o 5 años de acuerdo a la duración del mandato de los gobernantes en el poder. No es casual que los intentos de institucionalizar de cierta cooperación radiofónica o al menos algún tipo de colaboración más regular y sistematizada, se hayan encontrado con distintos de obstáculos: el principal, los gobiernos al interior de América Latina enfrentaban dificultades y los presupuestos para la radio eran insuficientes, pobre renovación de instalaciones tecnologías e insuficiente legislación que apoyaran el trabajo de comunicación pública a esos medios. Desde la creación en el 2000 de la Asociación de Radio Nacionales de Servicio Público de América Latina, ARNASPAL, antecedida por otras de otro carácter, cambiaron todos los gobiernos de la región. Incluso en algunos los cambios fueron dramáticos y en situaciones de tragedia. Algunos trataron de cambiar el nombre por Red Latina pero ello no era el asunto ni lo que cambiaria la situación y se desmembró el proyecto, auspiciado por la UNESCO, que daba muestra de convertirse en una estrategia de comunicación e intercambio muy interesante y así estaba plasmado en sus estatutos. En este proyecto primó la intención de los países participantes de excluir a los Estados Unidos teniendo cuenta que los intereses de la región estaban bien esclarecido tanto de origen como identitarios. Hoy a la luz del Alba, Mercosur, la Unasur y la Celac por solo citar algunos proyectos de integración se hace necesario dar respuestas de comunicación a la realidad y materialización de convenios bilaterales y multilaterales para mostrar al mundo los resultado y la potencialidad de países con diferentes niveles de desarrollo como pueden ser beneficiados con la inteligencia y el apoyo de los que pueden suministrar materia prima y productos con precios preferenciales. La radio en este campo es un medio de privilegio pues llega a todos los rincones y para todas la estructuras sociales con la verdad e imponiéndose a la campañas mediáticas ya no solo de los grandes medios sino de las emisoras que obedecen a interés ajenos a la sociedad de cada país. También puede jugar un gran papel en la difusión de los elementos identitarios en defensa de sus culturas y generalizar los elementos que nos unen sin chovinismo ni apología desmedida sino con un discurso integrador, sencillo y claro sobre cada lugar de interés. No es copiar TELESUR que ha dado muestra interesante de llevar al mundo la verdad no solamente de la región sino de los hechos más significativos que suceden en el mundo. Profesionales con el talento necesario existen y además se les debe abrir espacio a los protagonistas que día a día labran la historia como aquellos profesionales e intelectuales que están a favor de las causas justas y solicitan desde diversas tribunas justicia social. Los tiempos actuales exhiben un mapa político muy diferente a décadas anteriores. Hoy América Latina no es una trastienda fácil a los gobiernos de los Estados Unidos, se unen y conforman una gama de voces, en la arena internacional, donde encuentran atención y repercusión de hombres de la política e intelectuales de otros territorios del universo lo que hace un frente común contra las políticas hegemónicas y monopólicas. En la declaración de Caracas y a propósito de la fundación de Celac, de diciembre de 2011, en su punto 21 dice: “Que conforme al mandato originario de nuestros libertadores, la CELAC avance en el proceso de integración política, económica, social y cultural haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos, para que el mecanismo regional de integración sea el espacio idóneo para la expresión de nuestra rica diversidad cultural y a su vez sea el espacio adecuado para reafirmar la identidad de América Latina y El Caribe, su historia común y sus continuas luchas por la justicia y la libertad”.

domingo, 16 de septiembre de 2012

El asesor ¿funcionario o artista?


Desde hace algún tiempo escucho con atención un debate sobre el papel del asesor radial. Pienso que el tiempo nos ha jugado una especie de trampa y la producción radial avanza en una dirección y los participantes en la creación no han avanzado al mismo ritmo, por lo tanto nos encontramos ahora juzgando el asesor que se diversificó en la radio a tenor de otras razones y que hoy esos motivos son superados por otros equipos especializados que garantizan la calidad de los programas desde otro punto de vista, o mejor, desde otro análisis más profesional que el solo hecho de cuidar que no salgan en los contenidos nada que no estuviera en consonancia con la política de programación del Instituto Cubano de Radio y Televisión. ¿Estoy proponiendo que no exista el asesor? Nada que ver. Lo que sí creo que los programas que deben tener en su colectivo un asesor no son todos y hay que justificar el trabajo que en la producción radial esta responsabilizada por la participación de esta figura. Por otra parte el asesor, como parte del colectivo de creación del programa participa desde que el escritor comenzó en la propuesta de una obra y juntos con el director del espacio avanzar hasta la grabación. Esto no reduce la responsabilidad del director que para mí es el máximo responsable de la creación que una vez puesto de acuerdo con el escritor y el asesor logran entender cual es la estrategia mas útil hasta para la colegiatura del reparto en cualquiera de los casos, no sólo para el programa dramatizado sino cualquier otra que sea necesaria la participación del asesor. Ya pasamos por el funcionario, la persona de confianza que responde por los intereses de la programación, que se responsabiliza con el contenido político ideológico. En este sentido he oído decir: eso me parece que o es así pero el asesor lo aprobó. Soy del criterio que el asesor si es un artista y eso le permite interpretar el papel que le toca, que debe ser un profesional preparado, con autoridad real y no se puede desentender de ningún paso de la producción de un programa. Ahora bien, que hace un asesor en un programa en vivo cuando tiene a un director y un asistente que trabajan en la proyección semanal, mensual o como mejor convenga al programa. ¿Será que los programas informativos son menos exigentes cuando publican todos los días el acontecer nacional y extranjero sin la figura del asesor?. ¿Que asesor se requiere para un programa de trova conducido por un especialista conocedor de esa música. Nada puede verse tan sencillo pero tampoco tan complicado. Recuerdo cuando en nuestro Instituto teníamos un grupo de talentosos historiadores para asesorar los programas históricos, encabezado por Jorge Ibarra, Premio Nacional de Literatura. Hemos conocido programas asesorados en todos los tiempos por personas que no están calificadas y los programas tienen una gran aceptación de los oyentes, audiencia que en nada está condicionada al trabajo de asesoría, pues si no hace falta, no hace falta y demos la personalidad y responsabilidad que le toca al director que es la figura principal de cualquier programa, y lo repito, el director que es la figura principal de cualquier programa bajo su responsabilidad. Hay otros aspectos o interrogantes que no sólo tienen que ver con trabajar con escritores nuevos, hay que trabajar con directores nuevos y quizás esto lleve un tratamiento diferenciado, porque de algo estoy muy claro, no debe ser el dinero y su monto, el limitante de trabajo y el móvil de las decisiones sino encontrar fórmulas que garanticen una producción mucho más atractiva, con contenidos interesantes y motivadores de imágenes, posibilidad que sólo nuestro medio permite hacer hasta las posibilidades que seamos capaces de proponer y provocar en nuestros públicos. Tomo este párrafo del colega santiaguero, Reinaldo Cedeño, donde formula “varias interrogantes ligadas a la sensibilidad artística del asesor: la formación de los asesores, su actualización y superación una vez incorporados al trabajo diario, el dominio cultural al lado del dramatúrgico, el tiempo real empleado por espacios, la carga de trabajo, el control y diseño evaluativo, las leyes que propugnan sus facultades y su consideración como “artista”.” Creo justa la preocupación de Cedeño que no sólo es válida para el asesor sino para todos los que de una manera u otra participan en la creación, incluidos los directivos, que deben velar porque el proceso productivo creativo se cumpla y que para poder exigir deben entender su rutina productiva para poderse comunicar con los creativos. Hoy el avance tecnológico requiere un mayor conocimiento de las posibilidades que en la creación nos permite avance, aun con insuficiente explotación. Para ello es necesario estudiar, investigar, colectivizar proyectos, porque aunque la radio tiene muchos menos mediadores que otros medios como la televisión, los tiene y deben estar incorporados para que el producto radiofónico sea de alta calidad y aunque la idea sea individual en el proceso es conjugada, apropiada y enriquecida por la inteligencia creativa del colectivo que participa. Imposible dictar una receta de cómo diseñar o definir las funciones de un miembro importante en el colectivo de creación pero de lo que si no me cabe duda es que no todos los programas necesitan del asesor, que el programa que lo incorpore no tendrá a un mago para resolverlo todo, pero juega un papel importantísimo en ese trío de creación que lo constituyen escritor, asesor y director. Ahí está parte del éxito garantizado si se trabaja como un todo. Tengo el mejor recuerdo de equipos de asesores que trabajan en la estrategia de la programación a un año vista y donde la preocupación no sólo es de su espacio sino del conjunto de programas a los que hay que buscar escritores que se encarguen de temas, ya sean obras adaptados u originales, particularmente para los espacios dramatizados. De igual manera se trabaja en los variados pero no es así en otros tipos de programas donde el director es la figura determinante para cumplir con el diseño que se ha establecido en la programación. Recordemos que la especialidad académica que debía cumplir cualquier persona para desempeñarse como asesor era fundamentalmente la de historiador, sin embargo hoy la preparación de muchos asesores es muy diversa más la que desde su puesto ha hecho en cursos, diplomados y maestrías. La tarea del asesor como la de cualquier especialista dedicado a la comunicación es estar al tanto de los avances y modelos en dicha disciplina como también conocer y estar al tanto de las complejidades sociales que abarcan las proyecciones del medio radial. Sobre este figura artística como la de otras que se desempeñan en la radio se requiere seguir profundizando, debatiendo porque la verdad no es absoluta pero algo nos debe quedar claro; la sociedad cambia, los modelos se funden. Estudiar, debatir y proponer nuevas formas para nuevos contenidos es el reto que la vida impone, aceptemos el desafío que exige el momento.

viernes, 27 de julio de 2012

ESPECTRO DE PROGRAMACIÓN DE RADIO

Para plantearse la formación, remodelación, cambios totales o parciales de programación es necesario estudiar el espectro radial, hábitos, expectativas de oyentes, da forma que tengamos presentes en el diseño y complementar y suplir ausencias del espectro general de cada región en particular o cuando menos presentar otro punto de vista sobre el mismo tema. Toda organización social tiene su propia cultura que la identifica, la caracteriza, la diferencia y le da imagen. En tal sentido, es de suma importancia abordar el estudio de un medio imprescindible para dar a conocer, expandir y consolidar esa cultura propia que se le propone al público. Es por ello que el estudio de lo que se recepción en cada región es de prioridad a la hora de diseñar cambios para no repetirse ni en contenidos ni formas. Competir es valido siempre que tengamos en cuenta primero el PERFIL y la MISIÓN de la emisora y en segundo que la propuesta sea realmente una opción nueva, diferente y legitima.